El periodismo colaborativo se consolida como escudo frente a las amenazas contra la prensa

  • Esta es la primera charla de varias que realizará Punto y Aparte junto a la Fundación Konrad Adenauer

Por Emilia Mora

En un contexto marcado por amenazas a la libertad de prensa, campañas de desinformación y crecientes presiones judiciales contra periodistas, el periodismo colaborativo se consolida como una de las estrategias más efectivas para investigar, proteger fuentes y amplificar el impacto de las historias de interés público.

Esa fue una de las principales conclusiones expuestas por Carlos Eduardo Huertas, director de Connectas, durante una charla organizada por Punto y Aparte, donde destacó que los grandes retos del periodismo contemporáneo ya no pueden enfrentarse desde el aislamiento de una sola redacción.

“Los tiempos de trabajar solos se acabaron”, resumió el expositor al explicar cómo las alianzas entre periodistas, medios, organizaciones civiles, académicos y especialistas permiten abordar investigaciones de mayor alcance y reducir riesgos en entornos cada vez más complejos.

Connectas es una plataforma de periodismo colaborativo e investigación con presencia en América Latina que reúne a 166 miembros en 19 países. Durante sus cerca de 15 años de trayectoria ha impulsado más de mil publicaciones, convirtiéndose en una referencia regional para el trabajo conjunto entre periodistas, editores y organizaciones especializadas.

Según Huertas, la colaboración surge por múltiples factores: la solidaridad frente a amenazas contra periodistas, la necesidad de compartir recursos y conocimientos, la búsqueda de mayor impacto social y político, y la capacidad de procesar grandes volúmenes de información mediante herramientas tecnológicas y equipos multidisciplinarios.

La experiencia internacional demuestra que los proyectos colaborativos pueden transformar el alcance de una investigación. Casos emblemáticos como los Panama Papers evidenciaron el potencial del llamado radical sharing o “compartir radicalmente”, una metodología que permitió coordinar a cientos de periodistas alrededor del mundo para analizar filtraciones masivas de información y publicar hallazgos de forma simultánea.

En América Latina también existen antecedentes que muestran el valor de esta práctica. Desde iniciativas desarrolladas en Colombia durante los años más intensos de violencia contra la prensa hasta proyectos regionales recientes como #NicaraguaNoCalla o La Hora de Venezuela, la colaboración ha servido para evitar el silenciamiento de investigaciones y fortalecer la protección de periodistas y fuentes.

Sin embargo, el trabajo colaborativo no depende únicamente de la buena voluntad. Para que una colaboración funcione se requiere:

  • Reglas claras. 
  • Liderazgo definido. 
  • Protocolos de seguridad. 
  • Verificación rigurosa de la información. 
  • Acuerdos transparentes sobre créditos y responsabilidades. 

Por ello, los especialistas recomiendan construir alianzas basadas en la confianza, documentar cada proceso y conformar equipos con perfiles diversos que integren capacidades periodísticas, legales, tecnológicas y de análisis de datos.

 Huertas sostiene que el futuro del periodismo en la región dependerá cada vez más de la capacidad de articular sinergias. Frente a fenómenos que trascienden fronteras —como la corrupción, el crimen organizado, las migraciones o los impactos ambientales— las respuestas aisladas resultan insuficientes.

La colaboración, concluyó, no solo multiplica el alcance de las investigaciones. También fortalece la protección de quienes informan, mejora la calidad del trabajo periodístico y aumenta las posibilidades de generar cambios reales en la agenda pública de América Latina.

 

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