William Méndez Garita
Frente a los ataques del poder, la respuesta de los medios no debe ser tomar partido, sino reforzar su independencia, investigar con rigor y presentar evidencias. Esa fue una de las principales advertencias de la periodista investigadora colombiana, María Teresa Ronderos, durante una charla organizada por Punto y Aparte, con el apoyo de la Fundación Konrad Adenauer (KAS).
En un escenario marcado por la desconfianza, la propaganda y la fragmentación de las audiencias, Ronderos señaló que algunos medios caen en una trampa peligrosa: al sentirse atacados por un gobierno, terminan comportándose como su oposición.
Ese giro puede parecer una forma de resistencia, pero tiene un costo. Cuando el medio adopta una posición partidista, comienza a ser percibido como un actor político y pierde autoridad para fiscalizar tanto al oficialismo como a sus adversarios.
No convertirse en oposición, aclaró la periodista, no significa guardar silencio, renunciar a la crítica ni ser complaciente. Significa investigar a cualquier persona o grupo que ejerza poder, sin importar su tendencia política, y publicar únicamente aquello que pueda demostrarse.
Como ejemplo mencionó el trabajo del medio venezolano Armando.info, reconocido por sus investigaciones sobre los gobiernos de Hugo Chávez y Nicolás Maduro. Cuando sus periodistas encontraron indicios de corrupción en sectores opositores, también los hicieron públicos. Aunque inicialmente perdieron seguidores, su decisión fortaleció la credibilidad del medio porque evidenció que su compromiso era con los hechos, no con una agrupación política.
La independencia también exige evitar alianzas o favores con dirigentes contrarios al poder investigado. Ronderos recomendó no sobreinterpretar los hallazgos, no convertir las noticias en opiniones y no intervenir en la vida privada de las personas, salvo cuando esta tenga una relación comprobable con el manejo de recursos o responsabilidades públicas.
Fiscalizar no es hacer oposición
- Investigar con el mismo rigor al Gobierno, la oposición, las empresas y otros grupos de poder.
- Sustentar cada afirmación con documentos, testimonios o datos verificables.
- Dar oportunidad de respuesta a las personas señaladas.
- Evitar adjetivos, ataques personales y conclusiones que excedan la evidencia.
- No actuar como juez, fiscal o militante.
- Corregir información falsa sin amplificar rumores.
- Proteger a las fuentes y al equipo periodístico.
La periodista insistió en que el periodismo de investigación debe cultivar una agenda propia, en lugar de depender de filtraciones interesadas. Su papel es identificar los problemas que afectan a la ciudadanía, vigilar a quienes ejercen poder y abrir canales para las personas que no tienen posibilidades de hacer escuchar su voz.
En contextos adversos, agregó, la colaboración entre medios puede reducir los riesgos, ampliar el acceso a fuentes y fortalecer la confianza de las audiencias. “Es más difícil atacar a 15 periodistas que a uno”, resumió.
En resumen, el periodismo no está llamado a gobernar ni a disputar el poder. Su responsabilidad es incomodarlo con preguntas, contrastar sus afirmaciones y revelar sus abusos. La mejor defensa frente a los ataques no es transformarse en oposición, sino producir información tan rigurosa que pueda sostenerse por sí misma.

