- Colaboración, tecnología y proximidad con las audiencias marcan el nuevo horizonte para un periodismo que busca recuperar su lugar
Por William Méndez Garita
El periodismo de investigación enfrenta un escenario marcado por la reducción de recursos, la hostilidad contra la prensa y la pérdida de confianza de algunas audiencias. Sin embargo, también dispone de nuevas herramientas y oportunidades para ampliar su impacto.
Así lo plantearon los periodistas costarricenses Ronny Rojas, de Telemundo en Estados Unidos, Natasha Cambronero, de La Nación, además de la periodista puertorriqueña Omaya Sosa, cofundadora del Centro de Periodismo Investigativo (CPI), durante una conferencia organizada por Punto y Aparte, iniciativa dedicada a la formación de nuevos periodistas en Costa Rica, con el auspicio de la Konrad-Adenauer-Stiftung.
Rojas destacó que la figura del reportero solitario ha perdido vigencia frente a investigaciones cada vez más complejas. La colaboración permite compartir conocimientos, tecnología y recursos, además de brindar acompañamiento legal y aumentar el alcance de las publicaciones.
Por su parte, Cambronero explicó que las alianzas también facilitan el análisis de grandes bases de datos y el uso de herramientas tecnológicas que pueden reducir significativamente el tiempo dedicado a algunas tareas. Cada medio, añadió, puede aportar fortalezas distintas, desde capacidades técnicas hasta respaldo jurídico.
Entre las recomendaciones para producir más y mejor periodismo investigativo sobresalieron:
- Reflejar a las comunidades en los reportajes: desde el inicio debe quedar claro cómo el problema investigado afecta la vida de las personas.
- Construir redes estables: la colaboración debe ser formal, segura y duradera, tanto entre medios nacionales como con organizaciones internacionales.
- Crear alianzas diversas: universidades, centros de investigación y organizaciones afines pueden aportar rigor, conocimiento especializado y apoyo tecnológico.
- Salir de la redacción: las herramientas digitales amplían las posibilidades de investigar, pero no sustituyen el contacto directo del periodista con las fuentes y los territorios.
- Adaptar cada historia a su audiencia: no existe una fórmula única. Es necesario identificar dónde se informa el público y utilizar formatos apropiados para video, Instagram, TikTok, WhatsApp u otras plataformas.
Rigor en datos, formatos diferentes
Los expositores advirtieron que realizar una investigación rigurosa ya no garantiza, por sí solo, que esta llegue a la ciudadanía. Las audiencias consumen información en múltiples plataformas y esperan lenguajes más claros, cercanos y visuales.
Sosa llamó a aprender de las estrategias de comunicación de los creadores de contenido, sin renunciar a los principios del oficio. La tarea consiste en convertir investigaciones extensas en piezas breves y comprensibles, capaces de despertar interés y conducir al trabajo completo.
El reto, coincidieron, no es simplificar el periodismo hasta vaciarlo de contenido, sino comunicar mejor sus hallazgos. La credibilidad, la precisión y la calidad de la investigación deben permanecer intactas.
¿Cómo financiar las investigaciones?
La periodista puertorriqueña señaló una contradicción que dificulta la sostenibilidad del periodismo de investigación: quienes concentran el poder económico difícilmente querrán financiar a un medio que podría terminar fiscalizándolos. Depender de recursos gubernamentales, agregó, también puede comprometer la independencia y desvirtuar el propósito de estas organizaciones.
Esa tensión llevó al Centro de Periodismo Investigativo de Puerto Rico a desarrollarse como una entidad sin fines de lucro. Su sostenibilidad se apoya en una combinación de fuentes, entre ellas donaciones individuales, fondos para proyectos, eventos y venta de productos.
Los participantes coincidieron en que no existe una fuente de financiamiento perfecta. Por eso, recomendaron:
- Diversificar los ingresos para evitar la dependencia de un solo financiador.
- Conocer a la audiencia y determinar si está dispuesta a apoyar el trabajo.
- Explicar el impacto de las investigaciones, más allá de los clics y las visitas.
- Reutilizar los hallazgos en diferentes formatos y productos.
- Formar alianzas para investigar temas complejos y reducir costos.
El reto no consiste únicamente en obtener recursos, sino en hacerlo sin poner en riesgo la independencia editorial ni la capacidad de fiscalizar a los poderes públicos y privados.

