La cobertura periodística de personas menores de edad requiere especial cuidado. Proteger su dignidad, privacidad y seguridad debe estar por encima del interés de contar una historia.
Cuando una noticia involucra a niñas, niños o adolescentes, el trabajo periodístico enfrenta una responsabilidad adicional: informar sin convertir a la persona menor de edad en un objeto de exposición. Una fotografía, un nombre, una entrevista o incluso un detalle aparentemente inofensivo pueden tener consecuencias para su vida presente y futura.
Por esta razón, UNICEF desarrolló las “Directrices para la realización de reportajes éticos sobre niñas, niños y adolescentes”, un conjunto de recomendaciones dirigido a orientar la cobertura periodística de temas relacionados con la infancia y adolescencia desde un enfoque de derechos. UNICEF Costa Rica publicó esta guía en marzo de 2025.
El interés superior debe guiar la cobertura
Uno de los principales criterios planteados por UNICEF es que el bienestar y los derechos de la persona menor de edad deben prevalecer frente a cualquier otro interés periodístico.
Esto implica preguntarse, antes de publicar: ¿esta información aporta al interés público?, ¿puede causar algún daño?, ¿la persona menor de edad podría quedar expuesta a represalias, discriminación, estigmatización o revictimización?
La búsqueda de una historia atractiva no debería justificar una exposición innecesaria. El hecho de que una situación sea noticiosa no significa que todos sus detalles deban hacerse públicos.
La privacidad, la confidencialidad, la dignidad y el derecho de niñas, niños y adolescentes a ser escuchados forman parte de las consideraciones que deben acompañar el trabajo periodístico.
Entrevistar también es una responsabilidad
La entrevista con una persona menor de edad requiere preparación y sensibilidad. UNICEF recomienda explicar claramente quién realiza la entrevista, cuál es su propósito y cómo podría utilizarse el material obtenido.
También es necesario contar con el consentimiento correspondiente y procurar que este se otorgue sin presiones y de manera comprensible para la persona menor de edad y su responsable. Cuando sea posible y apropiado, UNICEF recomienda que dicho consentimiento quede registrado por escrito.
Pero obtener autorización no significa que todo esté permitido. El periodista debe evaluar constantemente si una pregunta puede provocar angustia, humillación, exposición o reactivar una experiencia traumática.
Por eso, una entrevista no debería plantearse como un interrogatorio. Es importante crear condiciones en las que la persona menor de edad pueda expresarse con tranquilidad, limitar la cantidad de personas presentes y cuidar también el entorno donde se realiza la conversación o grabación.
No provocar ni recrear situaciones
Una historia periodística debe partir de hechos reales y no de escenas construidas para obtener una mejor fotografía o una respuesta más impactante.
Esto significa evitar pedirle a una niña, niño o adolescente que repita una acción, dramatice una experiencia o cuente una historia de una determinada manera para hacerla más atractiva.
La búsqueda de una imagen poderosa nunca debería estar por encima del bienestar de la persona retratada. UNICEF también llama a evitar preguntas, actitudes o comentarios que puedan resultar insensibles, juzgadores o perjudiciales.
La identidad no siempre debe revelarse
Uno de los puntos más delicados es decidir cuándo utilizar el nombre, rostro u otros elementos que permitan identificar a una persona menor de edad.
En situaciones de especial vulnerabilidad, UNICEF recomienda proteger la identidad de niñas, niños y adolescentes. Esto es particularmente importante en casos relacionados con abuso o explotación sexual, delitos, VIH, conflictos armados y otras circunstancias en las que la exposición pueda generar daños o represalias.
Incluso cuando no se menciona el nombre, una combinación de fotografías, ubicación, escuela, familiares, comunidad u otros datos puede hacer reconocible a la persona.
Por eso, proteger la identidad no consiste únicamente en ocultar un rostro. También implica revisar el conjunto de información que acompaña la historia.
Evitar la estigmatización
La forma de contar una historia puede influir en la manera en que una sociedad percibe a una persona menor de edad.
Por ello, la cobertura debe evitar etiquetas, descripciones o enfoques que puedan provocar discriminación, rechazo, abuso o nuevas afectaciones psicológicas y sociales.
También es importante proporcionar suficiente contexto. Una imagen o una declaración aislada puede generar una interpretación equivocada de la situación y terminar reduciendo a la persona a una sola circunstancia de su vida.
Las imágenes también cuentan una historia
La responsabilidad ética no termina con el texto. Fotografías, videos, audios, titulares, pies de foto y publicaciones en redes sociales también pueden afectar la dignidad y seguridad de niñas, niños y adolescentes.
UNICEF recomienda que las representaciones visuales sean dignas, respetuosas y libres de estereotipos, además de procurar una representación diversa e inclusiva de la infancia.
También plantea la importancia de seleccionar imágenes que ayuden a comprender el tema sin convertir a la persona menor de edad en un recurso visual para generar impacto.
Antes de publicar, detenerse y preguntar
Una cobertura responsable puede comenzar con una pregunta sencilla: ¿publicar esto beneficia realmente a la sociedad sin poner en riesgo a la persona menor de edad?
Si existe duda sobre la posibilidad de daño, las directrices de UNICEF recomiendan optar por abordar la situación desde una perspectiva más general, en lugar de exponer la historia individual de una niña, niño o adolescente.
Informar sobre la infancia no significa hablar por encima de ella ni utilizar sus historias únicamente para generar impacto. Significa reconocer que detrás de cada noticia existe una persona con derechos, privacidad, dignidad y un futuro que también debe ser protegido.
Una guía para el ejercicio responsable del periodismo
Las directrices de UNICEF no buscan limitar el ejercicio periodístico, sino ofrecer criterios para que la cobertura de la infancia se realice desde una perspectiva responsable y respetuosa de sus derechos.
En última instancia, la pregunta no debería ser solamente “¿podemos publicar esta historia?”, sino también “¿cómo podemos contarla de manera que informe, aporte al interés público y, al mismo tiempo, proteja a quien protagoniza la historia?”

