- En marzo pasado periodistas reunieron más de 200 denuncias de colegas que perdieron el miedo a contar este tipo de violencia.
Silvia Castillo Nieto, periodista, Punto y Aparte, silviacastillo@puntoyaparte-ca.com
Lo hemos experimentado todas y los vimos ocurrir muchísimas veces en los distintos medios de comunicación costarricenses donde laboramos. Jefes o compañeros reporteros que rondaban los escritorios de las colegas recién incorporadas a la redacción, las invitaban a un café, a un almuerzo, o le hacían masajito en los hombros porque “sabían que estaban muy tensas”. Ni qué decir de los comentarios pasados de tono y las risitas cómplices de algunos alrededor…
La mayoría de esas mujeres periodistas calló esos acosos sexuales y laborales por temor al despido, a que se le hiciera a un lado de las cobertura noticiosas, o por vergüenza, pero posiblemente una de las razones principales fue que nadie hablaba de eso, nadie lo denunciaba y si alguna se quejaba, el asunto nunca pasaba a más porque era una costumbre “aceptada” en una jerarquía dominada por varones.
El martirio va más allá de las salas de redacción porque las mujeres periodistas sufren también el acoso de algunas fuentes que las invitan a cenas o a sitios desconocidos supuestamente para brindarles informaciones exclusivas o informes confidenciales, y aprovechan esos momentos para acosarlas sexualmente.
Hoy las cosas han cambiado, no en el acoso, pero sí en la claridad que tienen las mujeres de cuándo y cómo les acosan, y en su derecho a denunciarlo.
Un ejemplo ocurrió hace un mes, en marzo pasado, en Colombia donde varias mujeres periodistas de Noticias Caracol denunciaron a dos presentadores del noticiero por acoso sexual. A esta revelación siguieron otras de colegas en otros medios de comunicación y varias reporteras se unieron para recibir denuncias las cuales ya suman más de 200. Los medios se han visto obligados a poner sus barbas en remojo y comenzar a redactar protocolos de género y reglamentos para acabar con la desprotección de las mujeres periodistas.
El pasado 24 de abril en el sitio web del Reuters Institute de la Universidad de Oxford publicó el reportaje titulado “El #MeToo llega a Colombia: Cientos de reporteras denuncian una cultura de acoso sexual y laboral”, escrito por las periodistas colombianas Beatriz Valdés Correa y Laura Dulce Romero. Allí se narran los pormenores de lo ocurrido.
Efecto dominó
Las periodistas Valdés Correa y Dulce Romero narran cómo en un inicio Noticias Caracol trató de proteger los nombres de los denunciados, pero en pocos minutos sus nombres estaban en cientos de cuentas de redes sociales y nadie imaginó el efecto dominó que provocaron las denuncias. Según la Fiscalía colombiana, en ese país la impunidad en casos de acoso y abuso sexual supera el 90%.
Periodistas que trabajan o trabajaron muchos años en medios como El Espectador, El Tiempo, y en la Radio Televisión Nacional de Colombia, perdieron el temor y narraron las malas experiencias que habían sufrido.
Fue así como nació #YoTeCreoColega, un movimiento liderado por periodistas y por el medio independiente Brava News, que abrió un correo electrónico para recibir testimonios. Actualmente dos ya han llegado a instancias judiciales.
Según narran las colegas en el reportaje publicado por el Reuters Institute, muchos casos son de jóvenes estudiantes de periodismo que llegan a realizar su práctica en el medio y son acosadas por compañeros varones o por las jefaturas.
Pero no son las únicas, reporteras con años de experiencia lo experimentan también. Lo que es muy parecido es el patrón de conducta. Inicia con el acoso sexual y luego termina en acoso laboral por la negativa de la acosada. El hombre que recibe la negativa comienza a desprestigiar a la periodista, la aislan y la desplazan. “El perfil del agresor se repite: una persona con poder, alto cargo y reputación, lo que le permite ofrecer beneficios y blindarse de cualquier manto de duda”, explican Valdés Correa y Dulce Romero.
En Colombia, los protocolos de género llegaron a las salas de redacción en el 2021, luego de un fallo histórico de la Corte Constitucional antes una denuncia de una periodista contra el diario El Colombiano.
La creación de protocolos de género en América Latina avanza poco a poco. Según el estudio #MediosSinViolencias, elaborado por la organización argentina Comunicación para la Igualdad y la Unesco, el 43 % de los medios estudiados en 14 países de la región ya los tiene.
Sin embargo, los protocolos están lejos de ser la solución universal. También es necesario hacer campañas y talleres para cambiar la cultura de las redacciones.
“También debe haber protocolos para que los propios agresores caigan en cuenta de que hay conductas reprochables frente a la ley y la organización, y que no se van a tomar como actitudes normales, porque forman parte de una cultura patriarcal”, dijo la magistrada Cristina Pardo, entrevistada por Valdés Correa y Dulce Romero.

