Por William Méndez
El caso del periodista Marlon Mora puso rostro a una advertencia compartida en un conversatorio sobre las demandas SLAPP: cuando un proceso judicial se prolonga, sus costos pueden afectar al periodista y también a la información que recibe la ciudadanía.
¿Cuántas investigaciones dejan de publicarse por miedo a una demanda? Nadie tiene esa cifra. Precisamente por eso preocupa el efecto de las demandas estratégicas contra la participación pública, conocidas como SLAPPs: su impacto puede comenzar mucho antes de que un tribunal dicte sentencia.
Ese fue el eje del conversatorio Conociendo sobre las Demandas Estratégicas Contra la Participación Pública (SLAPPs) en el periodismo, organizado por Punto y Aparte con el apoyo de la Konrad Adenauer Stiftung. La actividad se realizó el miércoles 23 de setiembre en el Hotel Auténtico, con la participación de Alejandro Delgado, Wilfredo Miranda y Marlon Mora.
Una SLAPP es una acción judicial que, según explicaron los participantes, busca desgastar o intimidar a alguien por intervenir en un asunto de interés público. Puede dirigirse contra periodistas, personas defensoras de derechos humanos o activistas ambientales. La alerta está en el posible uso desproporcionado de un recurso legal: los gastos de defensa, las comparecencias y la incertidumbre pueden convertirse en una carga por sí mismos.
Mora llevó la conversación del concepto a la experiencia personal. Relató que enfrenta desde hace años un proceso relacionado con Suave un toque, programa transmitido durante su gestión al frente del canal de la Universidad de Costa Rica. Según su testimonio, ha pasado por dos juicios y varias apelaciones, y se prepara para un tercero. Habló de gastos legales, afectaciones económicas y del desgaste que la situación ha causado a su familia. El proceso continúa, por lo que su caso debe leerse como un testimonio sobre sus efectos, sin anticipar una conclusión judicial.
Para Wilfredo Miranda, integrante de la Red Centroamericana de Periodistas, el alcance de estas acciones no termina en quien recibe la demanda. «Un SLAPP no necesita ganar un caso para ser exitoso», señaló. La posibilidad de atravesar un litigio largo y costoso puede llevar a otros periodistas a preguntarse si vale la pena publicar una investigación o mantener un dato relevante en una nota.
Las ideas principales se centraron en:
- El costo de un proceso puede sentirse antes de que exista una sentencia.
- La autocensura perjudica a toda la sociedad, porque reduce la información disponible sobre asuntos públicos.
- La asesoría legal temprana y el respaldo de los medios pueden ayudar a quienes enfrentan estas acciones.
El abogado y ex presidente del Instituto de Prensa y Libertad de Expresión (IPLEX), Alejandro Delgado, planteó estudiar una reforma que dé a los jueces herramientas para detectar y frenar de forma temprana procesos potencialmente abusivos, mediante criterios claros. También insistió en la capacitación judicial. Miranda, por su parte, destacó la formación preventiva de periodistas, las redes de apoyo y la solidaridad entre colegas dentro y fuera de Costa Rica.
Acudir a la justicia para defender un derecho es legítimo. La discusión abierta en el Hotel Auténtico fue cómo distinguir ese ejercicio de una demanda utilizada para mantener a alguien durante años en los tribunales. Porque, si el temor a un juicio decide qué se investiga y qué se publica, la pérdida también es de las audiencias.

