Carlos Fernando Chamorro: “Es posible hacer periodismo desde el exilio”

  • “Hacer periodismo en una dictadura que toma decisiones radicales, produce miedo, pero ese miedo no nos puede paralizar porque no se puede ceder ante el poder, ni tampoco se puede aceptar el silencio como opción”. Carlos Fernando Chamorro

Desde algún lugar del mundo, Carlos Fernando Chamorro Barrios dirige el medio de comunicación Confidencial que ha logrado sobrevivir 30 años, tras sortear grandes escollos que van más allá de su contenido editorial.

Y es que el desafío de tener ojos, oídos y olfato permanente en Nicaragua, sin tener ni un solo periodista en su país natal, no es menor, sobre todo porque una de sus máximas periodísticas es mantener la credibilidad de manera que cada nota que se publica esté corroborada.

Su compromiso con la verdad, la honestidad, la responsabilidad periodística y la ética lo lleva a cuidar cada detalle: proteger las fuentes, salvaguardar la vida de los y las periodistas y sus familias, al punto que se mantienen en el anonimato, no firman las notas, ni tampoco aparecen ante las cámaras.

Adicionalmente, otro desafío que debe soportar todos los días es la sostenibilidad, puesto que no sabe si mañana tendrá recursos para mantener al aire esa publicación digital. Si bien recibe el apoyo de organizaciones internacionales que respaldan al periodismo independiente, desconoce la permanencia de ese financiamiento que le da vida a este medio, una de las pocas voces confiables existentes.

Y es que Confidencial ha logrado posicionarse como uno de los medios más serios y creíbles que publican noticias sobre Nicaragua, al punto que organismos internacionales de derechos humanos lo utilizan como fuente y referente.

Su compromiso con la verdad ha llevado a Chamorro Barrios a no preocuparse si publica de primero o no, su preocupación es que sea un periodismo útil, de calidad, veraz, independiente frente al poder político. Gracias a esos principios han publicado diversas investigaciones que han desenmascarado actos de corrupción del régimen Ortega Murillo.

En una entrevista que, amablemente, concedió a Punto & Aparte, el connotado y laureado profesional hijo de Pedro Joaquín Chamorro y la expresidenta de la República Violeta Barrios, manifestó que dirigir un medio desde el exilio no es nada fácil y más bien es doloroso, pero que es posible hacerlo como lo ha demostrado en los últimos cinco años.

Argumentó que hacer periodismo en una dictadura donde se pueden tomar decisiones radicales, produce miedo, pero ese miedo no los puede paralizar porque no se puede ceder ante el poder, ni tampoco se puede aceptar el silencio como opción. Destacó que deben crear un modelo que les de sostenibilidad porque los elementos de la incertidumbre están latentes.

Su vida

Su vida periodística ha estado salpicada por la difícil realidad política que ha tenido Nicaragua: primero con la dictadura de los Somoza, luego con la lucha armada que se dio entre el gobierno y el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN), más tarde la lucha contra la “Contra” y,en los últimos años, con el régimen de Daniel Ortega y Rosario Murillo.

Su objetivo era estudiar Derecho, pero tras un año de estudios en Nicaragua, tomó la decisión de trasladarse a Montreal Canadá y licenciarse en Economía y Ciencias Políticas.

Más tarde regresó a Nicaragua y se integró a la lucha iniciada por el Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN). En ese entonces ocurrió una situación, que partió en dos el rumbo de su vida: el asesinato de su padre, Pedro Joaquín Chamorro, el 10 de enero de 1978, quien fungía como director de La Prensa.

Aquel acontecimiento le dio un viraje a su existencia: asumió la práctica periodística, adquirió un compromiso político y pasó a formar parte del FSLN. No tenía vocación de periodista, pero aprendió el oficio y hoy, a sus 70 años, no se arrepiente de esa decisión ni de haberse integrado a la revolución. Esas dos decisiones marcaron su vida para siempre y lo hicieron tomar un norte: ser periodista por convicción.

No estudió periodismo, pero aprendió a reportear en La Prensa a la par de su tío Xavier Chamorro, quien asumió la dirección de ese periódico en conjunto con Pablo Antonio Cuadra. Le tocó muy joven formar parte del Consejo Editorial de La Prensa.

Tras el triunfo de la revolución Sandinista laboró en el Ministerio de Cultura a la par del padre Ernesto Cardenal y luego pasó a trabajar en el periódico Barricada, que era el medio oficial del Sandinismo. Según confesó fue una época de aprendizaje que vivió intensamente.

Recordó que el periodismo que hacía en ese entonces era un periodismo militante, de euforia que procuraba apoyar la movilización de la población en torno a los cambios que implicaba la revolución.

Fue un periodo en el que vivió una dualidad por la impronta política que tenía, pero, luego vino un periodo de guerra y el periodismo se convirtió en un instrumento de propaganda.

Tras la transición democrática en Nicaragua, ocurrida en la década de los noventa, se obligó a replantear el modelo periodístico que aplicaba y puso en primer plano las máximas periodísticas. Como parte de ese replanteamiento propuso que Barricada se convirtiera en un periódico autónomo en el que las decisiones no estuvieran sujetas a los vaivenes políticos, sino a los principios periodísticos de acuerdo con los intereses nacionales.

Fue un momento en el que asumió un compromiso con la verdad, con la ética, con el rigor. “Creo que lo hicimos bastante bien durante los años 91, 92 y 93, pero en el 94 me expulsaron de Barricada con el argumento de que los periodistas lo habíamos tomado. Ya era un periódico autónomo”.

Eso abrió una nueva etapa. En octubre de 1994 surgió el medio de televisión Esta Semana que hoy todavía existe, pero que se transmite en Youtube.

También fundó, dos años después, Confidencial, que actualmente es una plataforma digital.

Hacer periodismo para Carlos Fernando Chamorro en aquel momento fue todo un reto, pues su madre estaba dirigiendo el país y estaba en el bando de los opositores. Esa dualidad siempre se la cuestionaron, pero según lo aseveró, su lealtad era con el periodismo y su país.

“Mi madre siempre fue muy respetuosa y siempre nos colocó por encima de las diferencias políticas, mantenía una relación de mucho respeto sobre las formas de pensar de sus hijos. Hubo momentos muy difíciles en el seno familiar, pero aprendimos la tolerancia y a deponer el fanatismo y los sesgos ideológicos con los que trabajábamos. No faltaron los momentos de tensión, sin embargo, todos aprendimos a respetarnos y a mantener el amor y el cariño”.

En esa época llegué a la conclusión de que lo mejor era hacer un periodismo independiente y algo pequeño que promoviera el debate público, la investigación, puesto que en Nicaragua había un vacío periodístico.

Confidencial es una audiencia pequeña y el programa de televisión es algo más grande. Empezó a trabajar en esos dos carriles, pero luego con los años ambos medios se fusionaron.

Periodismo profesional

“Cuando empezó la dictadura Ortega Murillo, me apoyaban amigos de confianza, todos eran intelectuales, no eran periodistas y no estaban interesados en escribir. Yo llegué a Barricada en los 80 con una afinidad política y en Confidencial llegué hacer periodismo profesional”.

Me movía en dos carriles: El Confidencial y Esta Semana y luego surgió Esta Noche, eran muy pocos suscriptores, quizás mil, pero todos eran muy influyentes. Confidencial nunca fue un muro de pago y llegó a convertirse en una marca de periodismo creíble, por su calidad, por la independencia frente a los poderes políticos y privados en el cual se han hecho investigaciones sobre diferentes tópicos.

Confidencial surgió en la primavera de la libertad de expresión. Había un entorno favorable, nacieron también otros medios y eran sostenibles. Pero su situación cambió cuando Daniel Ortega declaró a la prensa independiente como el enemigo y con el enemigo no se dialoga: se aplasta, se le aniquila, se le desaparece y ahí empezamos otra etapa de resistencia.

Tras un asalto de hombres armados que entraron a su sala de redacción, el 13 de diciembre del 2018, el compromiso fue seguir. Estuvo exiliado 11 meses en Costa Rica con la mayor parte de su equipo. En aquel entonces tuvo la solidaridad de diferentes medios de comunicación como canal 7.

Ese apoyo fue crucial. En el 2019 regresó a Nicaragua porque la dictadura excarceló a 300 presos y se dijo: hay que regresar para que nos devuelvan el medio y dar la lucha Yo dije aquí vengo a trabajar y se lo permitieron. Abrió otra redacción, pero la volvieron asaltar el 20 de mayo del 2021.

Carlos Fernando Chamorro ya suma cinco años de trabajar con su equipo en el exilio y aseguró que no hay suficiente conciencia sobre esta realidad para apoyar a los periodistas. A pesar de la incertidumbre que vive todos los días, tiene la esperanza de que la dictadura caerá y todo volverá a la normalidad.

Vea la entrevista completa en nuestro canal de YouTube.
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